En esta mañana de vacaciones he escuchado en una de tantas tertulias de la tele las recomendaciones que hace el Juez Calatayud a todos los padres que se plantean comprar un móvil a sus hijos.
Voy a intentar reproducir sus palabras:
¿La edad recomendada para tener móvil? Cuando cada uno se lo pueda pagar. Aun así, lo deseable en España sería a partir de los 14 años porque según la Ley penal del menor se pueden imputar delitos.

¿Es necesario violar la intimidad de los hijos para saber qué hacen y con quién hablan en las redes sociales? La respuesta es un sí rotundo. Antes los padres sabían todo lo que un hijo guardaba en su habitación. Si ahora hay alguien que se traumatiza por ello, para eso están los psicólogos.

¿Existen menores con adicción al móvil? Sí. Cada vez se detecta con más frecuencia esta adicción en los menores. Suelo compararlo con los fumadores: Si lo primero que se hace al despertarse es fumar un cigarro, es un síntoma inequívoco de adicción al tabaco. Lo mismo si lo primero que se hace al levantarse es echar un vistazo al móvil.

Si de todas las formas, se opta por comprar el móvil, recomiendo que se siga este contrato que una madre americana exigió a su hijo (una buena idea es que esté permanentemente expuesto en la puerta de la nevera):

                            1. Es mi teléfono. Yo lo compré. Yo lo pagué. Yo te lo presto. ¿A qué soy genial?
                            2. Yo siempre sabré la contraseña.
                            3. Si suena, cógelo. Di «hola». Sé educado. Coge siempre, siempre, la llamada de mamá y papá.
                            4. Entregará el teléfono a mamá o a papá a las 7:30 de la mañana cada día de colegio y a las 9:00 de la tarde durante el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no llamarías al teléfono fijo de alguien, porque pueden responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.
                            5. No te llevarás el iPhone al colegio. Conversa y habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.
                            6. Si el iPhone se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable. Por tanto, asumirás los costes de la sustitución o de la reparación. Para ello ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos: corta el césped, haz de canguro… Si el iPhone se rompe, tendrás que estar preparado.
                            7. No uses el iPhone para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.
                            8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través del iPhone que no dirías en persona.
                            9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Auto-censúrate.
                            10. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.
                            11. Apágalo o siléncialo cuando te encuentres en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.
                            12. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.
                            13. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentar todo. Vive tus experiencias. Quedarán almacenas en tu memoria para toda la eternidad.
                            14. A veces conviene dejar el iPhone en casa. Siéntete seguro de esa decisión. No es un ser vivo ni una ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Tienes que vencer el miedo a perderte algo que está ocurriendo y a estar siempre conectado.
                            15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra de la historia. Aprovécha ese don. Expande tus horizontes.
                            16. De vez en cuando puedes jugar a juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.
                            17. Mantén tus ojos abiertos. Observa el mundo que te rodea. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate sin es necesario buscar en Google.
                            18. Meterás la pata. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

No quiero finalizar este post sin decir que suscribo totalmente las palabras del Juez Calatayud y el contrato de la madre americana. Sé que en muchas ocasiones esto es muy complicado pero para eliminar la excusa de la «presión de grupo», el grupo grande ha de ser el de las familias que siguen estos consejos.